Las 4 botas

Había de todo, soldados, policías, “desechables”, punks, daba miedo, pero a mÍ me gustaba, porque aquel que me viera al otro día con las botas puestas, sabría el riesgo que yo había corrido para tenerlas. Yo no me fijé en nada, ni en la tienda, ni en el olor, en nada, estaba absorto en la posibilidad cercana de tener mis botas, hipnotizado.